Norton Jaimes

NORTON JAIMES

Las Memorias conversadas® son historias de vida escritas en primera persona por Isa López Giraldo

Soy un ambientalista soñador, alguien servicial, innovador, práctico.

ORÍGENES – RAMA PATERNA

Pablo Jaimes y Edelfina Cruz, mis abuelos, fueron muy especiales, gente de campo provenientes de los pueblos aledaños a Cúcuta. Mientras que mi abuelo proveía el hogar, mi abuela era la que tomaba las decisiones y mandaba en la casa.

Ella, una mujer pequeñita, era de armas tomar, quien imponía la disciplina, educó a dieciséis hijos. Él fue un hombre visionario que les heredó tierras a sus hijos, dejó un lote para el parqueadero que fue el sustento de la familia por muchos años.

Mi papá, Samuel Darío Jaimes, fue alguien muy creativo, servicial y de muy buena disposición para el trabajo, se dedicó a la soldadura en obras de construcción. El mejor consejo lo recibí de él cuando me dijo: “aprende de todo porque no sabes cuándo te pueda servir”. Montó un negocio muy próspero que le costó la vida en un atraco.

Esta situación nos afectó profundamente, yo apenas tenía catorce años y me comprometí a honrar su memoria.

RAMA MATERNA

Jesús María Ruiz Arciniegas, hombre de campo, religioso, trabajador, pero al que le gustaba el trago. Conformó una familia de once hijos con Ernestina Camargo, una mujer de hogar, muy religiosa, que se dedicó al servicio doméstico. Son oriundos de Salazar de las Palmas, Norte de Santander.

Carmen, mi mamá, me enseñó perseverancia, constancia, la importancia del trabajo; es de carácter fuerte, algo terca, pero adorable. Su filosofía de vida consiste en ahorrar para darse los gustos que pueda porque sabe que cuando muera no se llevará nada.

Gracias a mi mamá he podido emprender y en ella he encontrado el apoyo emocional y económico tan necesario en momentos de crisis.

CASA MATERNA

Mis papás se conocieron cuando ella tenía 27 y él 18 años. Cuando mi mamá decidió darse la oportunidad de hablarle, se enamoró perdidamente hasta que la muerte los separó. Tuvieron tres hijos: Carmen Liliana, Norton Edison y la bebé murió a los seis días de nacida.

Recuerdo que en mi infancia no me dejaban salir de la casa, estrictamente a la escuela. Mi papá me brindaba todo lo que necesitaba para estudiar, construyó una cancha de fútbol pequeña para que jugara con los amigos de la cuadra.

Hice pilatunas, quizás por exceso de creatividad, desde pequeño me gusto hacer inventos. Los vecinos llamaron a los bomberos en un par de ocasiones, pero nunca pasó a mayores.

Mi vida cambió totalmente con la muerte de mi papá. Se perdió el negocio, mi mamá quedó a cargo de la economía del hogar y yo comencé a trabajar en soldadura.

Estaba soldando unos tubos en un techo de un edificio, uno de ellos se dobló y caí de un quinto piso. Eran las tres de la mañana cuando sufrí el accidente cuando tenía apenas diecisiete años, mi mano derecha se pulverizó, la mitad de mi cara se fracturó y deformó.

Me ayudó el que, en esa época entrenaba lucha olímpica, , me habían enseñado a caer para evitar lesiones ante un lanzamiento. Si bien perdí el conocimiento, me dijo el maestro de obra que yo había intentado girar en el aire. Quizás eso me salvó de morir, pero entré en depresión profunda cuando me enfrenté a mi nueva realidad.

El accidente ocurrió en un momento de gran vanidad, cuando vi mi rostro en el espejo sentí que no quería seguir. El cirujano maxilofacial, Jorge Ochoa, me garantizó que me dejaría como nuevo, lo que creí imposible. Entonces Dios, a través de él,  hizo milagros conmigo.

Pude graduarme del colegio gracias a que los profesores me permitieron estudiar a distancia. Inmediatamente empecé a trabajar como conductor de servicio público de una buseta que teníamos en la casa.

SEMINARIO MAYOR DE SAN JOSÉ DE CÚCUTA

Después de tres años decidí hacer retiros espirituales para ingresar al seminario, pues quería ser sacerdote. Permanecí por un año hasta que se presentaron unas diferencias ideológicas con la comunidad, hablé con el padre rector y le manifesté que prefería servirle a la iglesia como laico comprometido y no cuestionar a la institución desde el interior.

FAMILIA

Tengo dos hijas, Tania y Sara, son mis princesas, mi motivación y mi gran esperanza.

ASEO URBANO

Cuando trabajé con la empresa Aseo Urbano de Cúcuta manejando una máquina de barrido de calles de 8 de la noche a 5 de la mañana, observé la cantidad de neumáticos arrojados diariamente en a la calle, problemática que me preocupó y me impulsó a investigar en la búsqueda de soluciones a este problema.

Decidí retirarme de la empresa cuando sufrí un micro sueño: la barredora era muy cómoda, la velocidad máxima era de diez kilómetros por hora, todo el tiempo se mira el suelo.

FÉNIX PLANET

Comencé a estudiar Administración de Empresas pensando en ascender en Aseo Urbano. Cursando cuarto semestre inicié mi emprendimiento, se trató del uso de los neumáticos que abandonaban en las calles y que no podían ser recogidos por la empresa al tratarse de residuos peligrosos.

Supe que con ellos hacen muros de contención en las zonas periféricas, otro para hacer materos y cotizas (alpargatas). Habitantes de la calle las queman para extraer el acero y venderlo como chatarra.

Decidí hacer camas para perros, en la Universidad presenté mi proyecto a una feria de emprendimiento que gané. Con estos recursos invertí para la iniciación de  la producción de (GCR) granulado de caucho reciclado para canchas sintéticas, inicialmente de forma manual entonces me tomaba una semana en lograr la tonelada de material que requería.

Con los recursos de la liquidación compré un carro que usé para recoger las llantas. Me dediqué a mejorar las máquinas para hacer más eficiente la producción gracias también a un incentivo económico que recibí por parte del gobierno a través de la oficina de Restitución de víctimas dado el asesinato de mi papá. El patio de mi casa lo convertí en taller y contraté a tres personas.

SOCIAL SKYN

La Universidad me habló de la convocatoria del Grupo Bolívar – Davivienda, me presenté y mi proyecto compitió con otros setecientos. Presenté una solución a la problemática que tenía la ciudad en casos de dengue, pues los neumáticos son foco de proliferación del mosquito, además de la contaminación visual y ambiental que generan. En esos días mi hija había estado hospitalizada por dengue.

Al ganar recibí capacitación, la que ha sido fundamental en mi negocio, pero también una inyección importante de recursos para seguir creciendo y confiando en mi proyecto.

Con la pandemia mi negocio se ha visto afectado, volví a las camas para los perros mientras se normaliza la economía. Conservo la esperanza de continuar con las canchas sintéticas e innovando.

REFLEXIONES
  • ¿Quiénes han sido tus mayores referentes?

Mi mentor Jaime Valencia.

  • Basado en tu temprana experiencia, ¿qué recomendación le harías a quien quiera iniciar su camino hacia el emprendimiento?

Que no desfallezca ante los tropiezos. Los grandes marineros no se hacen en aguas en calma, sino en las grandes tormentas.

  • ¿Cómo quieres impactar al mundo?

Aportando a la recuperación del medio ambiente.

  • ¿Cuáles son tus mayores talentos?

El ser práctico, proactivo e innovador.

  • ¿Cuál es tu código de ética?

Ser estricto con la norma, porque las reglas son para cumplirse.

Isabel López Giraldo es responsable del contenido de este sitio web. Davivienda actúa como patrocinador de la sección “Jóvenes Talentos”.

Memorias conversadas para Historias de vida por Isalopezgirlado