Wilson Daniel Méndez

WILSON DANIEL MÉNDEZ

Las Memorias conversadas son historias de vida escritas en primera persona por Isa López Giraldo.

Isa López Giraldo es responsable del contenido de su sitio web en el que Davivienda actúa como patrocinador de la sección Jóvenes Talentos.

Soy alguien que tiende a la perfección en todo lo que emprende. Aunque la vida me ha enseñado cierta flexibilidad, pero no en los valores ni en los principios recibidos en mi casa, pues fui formado con preceptos morales estrictos de rectitud.

Compartí más con mis abuelitos maternos, Jorge y Yolanda. Normalmente a la salida del jardín me quedaba con ellos hasta que en la noche mis papás me recogían.

Siento profunda admiración por mi abuelito Jorge. Él es un hombre ejemplar, una persona absolutamente recta, noble, humilde; fue el centro de la familia, el que nos unía a todos, el que organizaba las reuniones, el que atendía; siempre estuvo muy pendiente de que todos estuviéramos bien, lo hizo incluso por encima de su bienestar. Y es que yo me veo reflejado en él porque me gusta ayudar.

Mi abuelito Benito y mi abuelita Josefina, aunque no fueron tan cercanos, por ellos siento mucho cariño y conservo muy bellos recuerdos.

Mi papá, Bernardo, y mi mamá, Nancy, se enamoraron muy jóvenes cuando él era gerente de una oficina del Banco de Bogotá, y el negocio de la familia de mi mamá era su cliente. Mi abuelo materno fue electricista y tuvo una ferretería en la que ayudaba mi mamá, especialmente con las vueltas bancarias para poder verlo. Es curioso porque los asistentes a su matrimonio dicen que es la mejor fiesta a la que han ido, duró tres días pese a que ellos se fueron de luna de miel esa misma noche.

Somos tres hijos, tengo dos hermanas menores: Nicole y Natalia. Creo que se programaron para que naciéramos cada cinco años, quizás para ir saliendo de las universidades de cada uno (risas). Solo tengo un primo hombre del que soy muy cercano, como hermanos, y dos primas mujeres muy especiales a las que quiero profundamente.

Hasta mis tres años vivimos en el barrio El Tunal porque luego nos mudamos a Colina Campestre y recuerdo a mis amigos con los que jugaba futbol cuando en el sector todo eran potreros, en los que también elevábamos cometas. Desde muy niño tomé clases de tenis para convertirse, junto con el futbol, en mis deportes de toda la vida.

Fui el segundo mejor bachiller de la promoción de mi colegio. Realmente fui muy nerd y siempre me gustaron más las áreas de español y filosofía. Recuerdo que me quebraron el tabique en un partido de futbol de “inter-roscas”, lo que me impidió ir al acto de entrega de banderas de la graduación, pues me sometieron a una operación que me incapacitó por dos semanas: “No te olvido Zuluaga” (risas).

Soy de muy bajo perfil y poca vida social, no me gusta exponerme en redes pues soy muy reservado y tímido, y aunque me perdí esa ceremonia, no me afectó emocionalmente pues he sido ajeno a los reconocimientos y condecoraciones.

Como mi abuelo reparaba equipos electrónicos y eléctricos, aprendí por observación y leyendo sus libros, y por él siempre supe qué era lo que iba a estudiar, así que no me tomó ni tiempo ni esfuerzo decidirme.

Estudié ingeniería electrónica en La Javeriana, aunque me hubiera servido muchísimo estudiar sistemas pues yo no aplico mi carrera en mi trabajo. Me sorprendió encontrarme con todas las materias que tenía que aprobar para graduarme, pues pensé que con lo aprendido me sería muy sencillo, y si bien me sirvió durante los primeros semestres, en adelante me enfrenté a tantas físicas, matemáticas y cálculos, que resultó muy exigente.

Siempre vi que la carrera tenía campo de acción y me gustaba el tema de las telecomunicaciones, pero no prepara al profesional para ser independiente sino para emplearse, y si algo tuve claro es que yo no pasaría hojas de vida. De hecho, mi primer trabajo fue con mi abuelito desde los once años cuando me ponía a entregar pedidos cercanos y a ayudarle con temas computadores, es más, durante la universidad les ayudé a automatizar procesos.

Luego, ya graduado, trabajé con un tío político muy cercano, Henry Oviedo, en su empresa de consultoría y capacitación empresarial. Le ayudé haciendo tele mercadeo, cierres de negocios y asesorías a empresas, también aprendí sobre ventas pues atendí todos los cursos que luego fueron vitales en mi experiencia como emprendedor.

Es muy curioso, porque para mi grado en la universidad, también sufrí un accidente jugando futbol en el que se lesionó mi rodilla dejándome en muletas por más de un año. Resulta que tuve la lesión de ligamento cruzado anterior y meniscos, la misma de Falcao, y no me pudieron operar porque presenté también una micro ruptura de rodilla. Casi no alcanzo a sustentar mi tesis que quedó nominada a tesis meritoria, y me vi obligado a caminar en muletas por toda la universidad, y la mejor descripción que encuentro de ella es “una pared llena de escaleras”, donde mi facultad está en lo más alto.

Me dediqué seis meses a recuperarme, a las terapias, al gimnasio, pues sufrí pérdida muscular por la falta de apoyo y necesitaba fuerza en la rodilla, así que le dediqué hasta tres horas diarias. Pese a estos accidentes, inmediatamente me fue posible, volví a jugar. Cuando no lo hago, por cualquier circunstancia ajena a mí, siento que me voy a reventar.

Durante ese año surgió con amigos, dos de ellos de la universidad, la idea de crear empresa. Son ellos Felipe, Julián, Andrés y Juan, pensamos la aplicación Parkot, solución a los problemas de parqueaderos, proyecto al que más adelante se sumó Ángela, pues su especialidad nos es muy valiosa. Primero montamos BIKSAK, en junio de 2017, agencia especializada en apoyar la transformación digital y lo hicimos buscando los recursos para hacer la aplicación, que hoy es su marca registrada.

Iniciamos ofreciendo páginas web y, en la medida en que fuimos creciendo, ampliamos nuestro portafolio con servicios de marketing digital, de planeación estratégica y ejecución, de consultorías en innovación.

Nos hemos apoyado de manera importante en los cursos libres que ofrece la Cámara de Comercio y que llenan el vacío que la academia no atendió. Alba Tatiana Peña nos brindó toda la orientación que requeríamos como emprendedores en el diplomado en gerencia de proyectos, que me financió mi tía Yiyi por lo que le estoy enormemente agradecido.

El programa de acompañamiento y fortalecimiento empresarial fue básico para nosotros en todas las áreas. Y como gerente he demostrado con mis acciones, el liderazgo que nos ha permitido salir adelante, un compromiso muy grande y exigente en sacrificio de tiempo y de reinversión de recursos para crecer. Así pues, he dedicado el 100% de mi tiempo, como buen independiente, a ser emprendedor.

Mi proyecto profesional es estudiar finanzas pues resulta muy útil en mi empresa y complementa mi experiencia. Y mi proyecto personal está con Lina, mi novia, la mejor coequipera, quien me brinda todo el apoyo emocional que he necesitado, junto con mis papás que aún me tienen con ellos en su casa (risas).

Me encanta viajar con Lina “mochiliando” y descubriendo lugares poco conocidos en el país antes de explorar el exterior. Para nosotros es un placer, tiene una magia y un encanto únicos, al grado de que queremos terminar retirados en una playa haciendo labor social, pues mi novia es una nutricionista que se dedica a trabajar con comunidades.

Un tema que nos mueve es el turismo, por lo mismo tenemos la idea de montar un hostal, lo que va de la mano con nuestro gusto por descubrir el mundo y acompañar a otros a que lo hagan.

La naturaleza es un atractivo muy poderoso que nos permite mantener los pies en la tierra alejados de un mundo material impuesto, donde la mayoría se pierde en lo trivial y poco profundo como su propio ego.

El futuro es incierto, pero la realidad del planeta hace que dudemos en tener familia, aunque no lo descartamos, pues la responsabilidad es enorme. Puede sonar extraño pero no queremos llegar a viejitos, seguramente sumaremos años y muchos.

Una de las lecciones más importantes que he recibido de la vida es que, a pesar de contar con posibilidades para hacer, siempre me he esforzado por obtener mis logros lo que forja carácter, genera reto y me ayuda en mi espíritu de emprendedor.