Juan Carlos Pinzón

Las Memorias conversadas son historias escritas en primera persona por Isa López Giraldo.

Mis pilares de vida son mi familia, mi patria, mi Fuerzas Armadas, mis valores católicos. Estos son los que marcan la manera en que actúo y en que le ha servido a mi país.

ORÍGEN

Siento orgullo de provenir de una familia con tradición militar. Las familias militares educan desde muy joven en el sentido de que la patria está primero, que Colombia está primero. El movimiento político que formamos se llama “Ante todo Colombia”, mostrando ese sentimiento. Esta herencia familiar marca mi camino y mi destino.

Cuando fue necesario combatir en defensa de Colombia, se hizo. Resalto el caso de mi bisabuelo, Roberto Rico, quien siendo coronel, después llegó a general. Comandó el destacamento Putumayo en el conflicto amazónico. Tomó el territorio de Perú para recuperar el territorio colombiano.

Es una historia linda, pero así también recuerdo con mucho afecto, alegría y entusiasmo, haber crecido en los cuarteles militares. Mi papá era un soldado del ejército que llegó al grado de coronel. Mis primeros diecinueve años de mi vida, los viví en las guarniciones militares compartiendo con la familia militar.

Las familias militares no son aisladas. Vivimos una vida similar, crecemos en los mismos cantones. Por supuesto, se hace vida alrededor de esto. Esto es así, hasta el punto de que mi señora María del Pilar, es también hija de militar.

INFANCIA

De mi infancia, rescato tres cosas: una niñez llena de alegría y de espacios muy amplios para disfrutar. Viví en el Fuerte Militar de Tolemaida, al igual que muchas otras familias. El barrio es muy seguro, se tiene la posibilidad de jugar futbol en el parque, a las escondidas, estar afuera. Recuerdo esa vida tan agradable, segura, de película.

Vivimos sin ningún lujo, llenos de privaciones. Disfrutamos de una infancia en la que montamos bicicleta, corrimos. Hicimos las pruebas militares desde niñitos.

Por otro lado, el cambio de lugar también me influyó mucho. Viví en siete lugares distintos de Colombia y dos del exterior. Es decir, en nueve ocasiones me tocó cambiar de región, con todo lo que eso significa.

Tiene de positivo que, sumado a la experiencia en el Gobierno, da conexión con el país. Entiendo la cultura y el sentimiento de lo que pasa en las distintas regiones.

La parte difícil era que, cuando ya estaba cómodo, establecido y me parecía agradable el nuevo lugar, tenía que salir para ir a otro.

Los amigos están cambiando de manera permanente, pero al final siempre nos reencontramos de muchas maneras y por distintas razones. Tenemos todos una vida muy parecida.

Miro para atrás y mis amigos de la vida tienen que ver con el colegio y con la relación de la familia militar.

Tener disciplina también es bueno y hay que ponerle felicidad.

– Lo escucho hablar de su compartir con otros. ¿Cómo era en soledad y recogimiento?

Hay momentos en que soy muy bueno para escuchar y no hablar. Con los amigos soy muy conversador, echo cuentos y comparto anécdotas. También disfruto los momentos de soledad, el tener mis espacios para la reflexión, para leer, para estudiar un poco.

ACADEMIA

Estudié en el Colegio Patria, de carácter público, propiedad del ejército. Allí estudian hijos de oficiales y suboficiales, personal civil afiliado al ejército o a las fuerzas armadas. En los últimos tres años, sólo los sábados. La verdad es que no es comparable al esfuerzo y al sacrificio de militares y policías,. Pero sí se recibió la instrucción, el sentimiento y el sentido de hacerlo.

Prestábamos servicio militar y, en el último año, debían asumirse responsabilidades de mando. A mí me correspondió ser brigadier mayor de una de las compañías del colegio. Lo cuento con entusiasmo porque desde muy jovencito me tocó ejercer responsabilidades. Liderar a los compañeros del colegio es la cosa más difícil, fue el primer reto importante en ese sentido. Resultó muy bien y lo disfruté mucho.

Desde ese momento empezó a gestarse una experiencia de liderazgo consciente. Entendí que, más allá de dar órdenes, se trata de dar ejemplo, de hacer la tarea, de prepararse y de ser capaz de tomar decisiones. Todo esto, buscando la construcción de consensos. También es necesario sostenerse en posiciones difíciles. A pesar de un costo de opinión, es más importante alcanzar objetivos que son mayores para el país.

VOCACIÓN DE SERVICIO

– ¿Cuáles fueron esas primeras reflexiones que le trazaron el camino y lo proyectaron en lo que es hoy?

Desde muy joven tuve claro que servir al país es algo que uno tiene que hacer.

Con los años he aprendido que no solo se sirve desde las Fuerzas Armadas, que son el servicio máximo por el sacrificio supremo que hacen nuestros militares y policías. Sino que también se sirve desde el gobierno, desde el sector privado y desde la casa. Hay que ser buen ciudadano y pensar que las acciones que uno tiene afectan de alguna manera al país. Por lo mismo, se debe ser propositivo.

– ¿Qué historias le contaban que le generaran embeleso y que le hicieran enamorarse de su tradición familiar y sus raíces?

Pues más que contarlas, era la vivencia. Pude ver, desde muy joven, cómo la gente entrega su vida por el país y lo hace con profundo amor. Porque la gente está dispuesta a ir a lugares donde otros no lo hacen. Su familia les es muy importante, pero tienen claro que para que ella esté bien, deben proteger a la Nación. Así que esta gente se juega todo.

Esto lo vi desde la cuna y, por supuesto, me fue marcando en mi manera de entender el sentimiento patriótico.

Para estar bien se debe pensar en la familia y en el país.

– Veo que le genera total fascinación, pero ¿hubo momentos difíciles que lo hicieron considerar alternativas distintas?

Mire como es la vida. Siempre fui muy comprometido, sentí ese orgullo de mi origen. Pero fíjese que yo no fui militar porque hay cosas que lo llevan a uno por destinos diferentes.

Cuando uno ve el sacrificio extremo que hace el militar, la pregunta es si se está dispuesto a hacerlo también. Por eso es que hay que valorarlos tanto. A nadie le parece rico poner en riesgo su vida, pero hay quienes lo hacen y con amor. Es un apostolado.

Viví momentos interesantes en esos años. Recuerdo, como si fuera ayer, la toma al Palacio de Justicia. Mucha gente que se jugó la vida por impedir que quienes estaban atentando contra la institucionalidad, lograran su objetivo. Quienes se tomaron el Palacio salieron premiados con cargos. Aquellos que impidieron que alcanzaran su cometido, el de derrumbar las instituciones, terminaron en la cárcel pagando penas. Esto produce mucho dolor. El mundo al revés.

Esto me hizo pensar y reconsiderar. Lo que sí es cierto es que tiendo a ser una persona positiva. Pienso que las dificultades son para superarlas, para seguir adelante. Por lo mismo creo que en todos estos años el país ha ido avanzando. Han ocurrido cosas que han hecho que el país hoy sea mejor que hace veinte o treinta años.

Tenemos que asegurarnos, las generaciones de hoy, de llevar a un mucho mejor país a futuro.

 Crece en un mundo militar, pero decide que su vida no será en la milicia. ¿Cómo toma decisiones para su futuro?

Decido que mi vocación es patriótica y que se puede servir de muchas maneras. Entendí que había que ser un profesional disciplinado y juicioso.

ACADEMIA

UNIVERSIDAD

Decidí estudiar economía en la Universidad Javeriana. Los exámenes de orientación vocacional arrojaron, primero, una vocación militar, como es evidente, pero yo ya la había descartado. La segunda opción fue ser economista.

Sin embargo, me presenté a medicina, a ingeniería de sistemas y a economía. Realmente no sabía qué era lo que iba a hacer. Medicina me llamó la atención por el buen nombre de los médicos, por su importancia social. Pero también porque los buenos estudiantes eran apropiados para medicina. Ingeniería de sistemas, por la motivación que me daba mi papá que decía que era la carrera del futuro. Pasé en todas, lo que no facilitó la decisión.

Me gradué con honores y disfruté mucho la carrera.

MAESTRÍA

Luego hice una maestría, también en economía en la misma universidad. Años después haría otra en política pública en la Universidad de Princeton (EEUU). Aquí tuve profesores que habían ganado el Premio Nobel, lo que fue muy afortunado. Más tarde obtuve un master en Seguridad Nacional (Honoris Causa), en la Escuela Superior de Guerra.

Pero también he adelantado estudios Estratégicos y Relaciones Internacionales – Universidad John Hopkins (EEUU). En Política de Ciencia y Tecnología – Universidad de Harvard (EEUU). En Ciudades Inteligentes – Universidad Tecnológica de Nanyang (Singapur).

Reitero que, para poder servir, se tiene que ser consciente de si realmente se está preparado o no. En eso me he esmerado y en construir una actitud de liderazgo seria,. En tener los estudios que garanticen la formación que permita tomar decisiones informadas y con criterio. Mi experiencia ha estado enfocada al mundo militar y al corporativo, como la de los grandes estadistas que han recorrido el camino.

Mi deseo central es servirle al país desde el sector privado, desde el mundo gremial y desde el sector público. Esto, ejerciendo cargos de dirección y liderazgo.

EXPERIENCIA PROFESIONAL

– ¿ Y cómo ha sido su recorrido?

Aprendí del manejo del Estado desde el gasto público. Temas de impuestos, de estabilidad económica, de progreso y desarrollo social.

Mi primera experiencia profesional fue en el mundo económico. Ejercí como economista por unos meses en la Federación de Cafeteros.  Luego hice parte del equipo técnico de la Asociación Bancaria.  Posteriormente trabajé en el Citi Bank en Colombia para crear la oficina de estudios económicos de la tesorería.

A mis veintiséis o veintisiete años manejaba un equipo con la responsabilidad de hacer recomendaciones de inversión. El foco estaba en promover la inversión, manejar papeles de deuda en el exterior, atraer a compañías internacionales.

Luego, en el Ministerio de Hacienda, fui asesor del mercado de capitales. Más adelante secretario Privado del despacho del ministro. Siendo un economista joven, tuve la oportunidad de interactuar con los grandes economistas del país. También pude participar en el diseño y en la discusión de la política económica. Muchas veces como espectador, otras como participante de discusiones.

Volví al Citi como vicepresidente asistente de la banca de inversión. Esta experiencia fue muy interesante, pero no necesariamente me entusiasmó tanto. Entendí cómo se estructuran los grandes proyectos de inversión del país.

Esta experiencia me permitió estructurar grandes proyectos de inversión del Estado colombiano en el Ministerio de Defensa. 

BANCO MUNDIAL

Después trabajé en el Banco Mundial por dos años. A mis treinta, me nombraron representante de Colombia en la junta. Fui asesor principal del director ejecutivo para siete países, incluido Colombia.

Conté con media beca de Colfuturo para mi maestría en la Universidad de Harvard en Administración Pública. Tenía todo listo para viajar cuando Alberto Carrasquilla me invitó a trabajar en el Banco Mundial. Aquí se atienden los proyectos de desarrollo de todos los países del mundo en desarrollo. Aprendí sobre las mejores prácticas en educación, salud, programas de emprendimiento, de empleo. Economía pura. Fueron unos años maravillosos.

La decisión me implicaba aplazar mis estudios en Harvard, pero fue una gran decisión. 

MINISTERIO DE DEFENSA – viceministro

  • ¿Qué siguió en su camino?

Al término de eso, me invitaron a ser viceministro de defensa para la estrategia y la planeación.

Es mucho más interesante ser viceministro que ministro, porque a usted le toca remangarse y liderar de manera directa.

Ahí tuve la oportunidad de diseñar el impuesto al patrimonio. Este fortaleció a nuestras Fuerzas Armadas. Luego, perseguir la ejecución de esos recursos, asegurar que se hiciera de manera transparente. Al mismo tiempo, que tuviera el impacto en la seguridad del país.

También trabajé en ciertos proyectos que resultaban estratégicos para Colombia. Como crear las unidades especiales que deberían dar los grandes golpes a los jefes del terrorismo.

Ahí se integraron todos sus temas. ¿Sintió que volvía a casa?

¡Así me sentí!

Desde el primer día me sentí muy bienvenido. Tuve con una conexión personal con las Fuerzas Armadas que no era usual para otros funcionarios. Esto me ocurrió porque yo conocía a mucha gente, su idiosincrasia. Al mismo tiempo, venía preparándome para aportar desde mi campo profesional, desde la economía y desde la política pública. Esta vez, orientado en un tema específico de la seguridad, de la defensa.

Era importante la seguridad de los colombianos como era importante que la economía se dinamizara.

Al final, sí, se integraron todos los temas.

El reto era no fallar. La expectativa era muy grande, aunque subestimaban la posibilidad de que pudiera ayudar. Esto a causa de mi edad. Debía relacionarme con personas que tenían hasta treinta años de carrera.

  • ¿Qué le deja esa experiencia?

¡Todo! El sentido de realidad. Una cosa era mirarla desde la óptica de la familia y otra siendo un jugador.

También el ver cómo el sector privado en Colombia merece un reconocimiento. Éste es un país que aguanta, se levanta una y otra vez. Lo ha logrado, no sólo gracias a las Fuerzas Armadas, sino porque hemos tenido un sector privado activo que mantiene la idea de invertir en el país. El mismo que apoyó los pagos de impuestos permitiendo que saliéramos adelante. 

PRINCETON

– ¿Qué pasa después con usted?

Finalmente, después de varios años de esperar y después de hacer mi segunda maestría, cambié de decisión. Decidí estudiar en Princeton y no en Harvard.

Princeton cuenta con el nombre de ser la Universidad más exclusiva de todas. Es la de más difícil ingreso. Además, me gané una beca, de otra forma no lo hubiera logrado.

PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA – Departamento administrativo

Al término de eso, me devolví a Colombia.

Había ganado el típico concurso de caza talentos para el puesto de director ejecutivo de la Cámara Colombo Americana. El primer día me llamó el presidente electo, Juan Manuel Santos. Yo había trabajado con Uribe y con Santos en el Ministerio de Hacienda y de Defensa. Me dijo:

— Necesito que me ayude. Sea el secretario general de la Presidencia.

— No, no, no… Yo no puedo hacer ese cargo. No me interesa, no sé qué hacer ahí. No me llama la atención, además vengo a este otro puesto.

En la Cámara me iban a pagar cuatro veces lo que me ofrecía el presidente Santos. Mucho me insistió. Al final, cuando se siente el llamado de la vocación de servicio público y el deber con la Patria, pues se acepta.

Trabajé trece meses en lo que en la práctica debería llamarse dirección del Departamento Administrativo. Tiene rango de ministro. Fue así como, muy joven y muy rápido, terminé asumiendo esas funciones.

El cargo no me gustó. Ha sido el que menos me ha gustado en la vida. Se es responsable de todo. Se tiene que coordinar el gobierno, pero también responder porque funcionen los carros, todo el tema del Congreso, las Cortes y demás.

Lo que sí le puedo decir, es que fue el mejor curso de comprensión del Estado Colombiano. Ahí lo vi todo, con sus virtudes y grandes defectos. Así de simple.

MINISTERIO DE DEFENSA

A los trece meses de estar ahí, pasé al Ministerio de Defensa, como ministro. Dicen que llegué como el ministro más joven y el que más ha durado como ministro de defensa civil. Fueron diecinueve meses y cuarenta y cinco días. Tenía treinta y ocho años.

 ¿Qué significó para usted estar en ese cargo?

Un gran honor. Liderar a nuestras Fuerzas Militares y de policía es lo más importante y glorioso. Impulsar temas donde el mérito no es mío, sino de los militares y policías. Se dieron 118 golpes contra jefes del máximo nivel, comandantes de las FARC, del ELN y de las bandas criminales.

 ¿Qué es tomar decisiones de ese talante donde se cobran vidas? ¿Qué le significó hacerlo?

Esas decisiones se toman con tres criterios. Primero el de la experiencia y el conocimiento. Sin la vida familiar, la experiencia de viceministro y la madurez que me dio el haber asumido cargos de dirección, no lo habría logrado.

Segundo, la postura ética, moral y católica. El uso de la fuerza es el tema más grave que puede tener una sociedad. Sólo lo puede hacer uno bajo la convicción de que está haciendo lo correcto a la luz de la ética y de la moral. También con el objetivo de proteger vidas y de garantizar que se le está creando un camino al país para que esté mejor.

Tercero, con el conocimiento técnico en estrategia, integrar los temas económicos para poder actuar de la mejor manera. Eso me permitió tomar decisiones con firmeza y claridad absolutas.

– Luego, en su fuero interno, ¿no se cuestionaba, no se replanteaba?

No nunca. Los cuestionamientos que me he hecho, han sido por decisiones que tomé frente a retiro de personas. Por ejemplo, hay dos generales que se retiraron en su momento. Es algo de lo que me arrepentiré toda la vida, por haberlo permitido. Se fueron por información que yo recibí y que no era exacta. Terminaron siendo en mi opinión decisiones injustas.

– ¿Hubo forma de retribuirles?

Ante decisiones tomadas solo queda aprender de esas experiencias. Y fíjese, eso es lo importante de tener experiencia. El que ha sido exitoso, sólo lo es porque se ha equivocado y porque ha fallado. De otra forma no lo logra. Debe construir en función de aprender a acertar, pero también de aprender a corregir cuando falla.

– ¿Se acercó luego a ellos? ¿Los buscó?

A uno de ellos sí de manera personal, al otro por teléfono. Pude decirles que ahí se cometió una injusticia, pero esto es algo que se debe reconocer mirando a los ojos. Hoy, con la información que tengo, quizás no habría tomado las mismas decisiones. Una expresión muy de los norteamericanos dice que son “decisiones de técnico un lunes por la mañana”.

Eso en relación al futbol americano. Decidir cómo había que pitar un partido que ya pasó, es la cosa más fácil. Por eso insisto en los criterios morales y éticos, en la necesidad de contar con el conocimiento técnico y con la experiencia. Que, si se falla, no se haga de mala fe.

– ¿Le han quitado el sueño aquellas decisiones en las que la consecuencia directa es la muerte de nacionales?

A mí sólo me han quitado el sueño los soldados y policías que murieron, sus familias,y los que perdieron parte de su cuerpo. Esto sí que me quita el sueño. Y me lo va a quitar hasta el último de mis días, se lo aseguro. Cuando me esté muriendo estaré pensando en ellos. Siento con ellos una enorme responsabilidad para el resto de mi existencia. Por lo tanto, lo que esté a mi alcance hacer por ellos lo haré. Se lo digo con total convicción.

El programa que a mí más me gustaba era el de la desmovilización humanitaria. Esto porque uno creaba la presión militar y ellos se rendían, sometían y entregaban. Si no se hubiera actuado con esa firmeza y contundencia, quién sabe dónde estaría el país hoy. Con todo lo hecho, aún queda tanta violencia y tantas personas dispuestas a atentar contra la vida de otras.

Así pues, cuando se toman esas decisiones, usted lo que está es salvando vidas y construyendo el futuro del país. Esa tranquilidad sí la tengo.

– Toda su trayectoria y herencia genética le dan la capacidad para resistir.

Quizás sí. Pero también estudio, experiencia, valores éticos, disciplina. Estos muestran el camino. En la vida hay algo de magia y algo de suerte, no lo dude. Pero si usted se fundamenta en estos aspectos, las cosas le saldrán mejor. A mí a veces me angustia la gente que piensa que tiene la razón sin fundamentos.

– ¿En qué está pensando en este momento?

Recuerdo el día que iba a tomar posesión del cargo. Lo primero y lo último que hicimos fue una misa, que para mí fue importante. Durante la misa, y esto nunca lo he contado, yo mismo me preguntaba si sí era la persona que tenía las condiciones para el cargo. Por alguna razón, salí de esa misa convencido de que sí.

– ¿Y qué pensó en la última misa?

Me fui por no estar de acuerdo con lo que estaba pasando. Sentía que yo no era quién para crearle un problema al país. Por lo mismo, tomar distancia era lo correcto. También me fui con la tranquilidad de haber obrado de buena fe siempre. Recalco ¡siempre!

– Quisiera consignar los puntos principales que le alentaron a tomar esa decisión.

Uf, varios. Sentí que frente a lo que era en ese momento el Proceso de Paz, yo tenía diferencias. Las fui manifestando en escenarios privados y algunas veces las hice públicas.

No estuve de acuerdo en debilitar la acción de las Fuerzas Armadas. Lo que garantiza una buena negociación, es mantener la presión. Y ya habíamos avanzado mucho para soltar el acelerador. No estuve de acuerdo en que mandaran para La Habana a todos los jefes de las FARC. Me pareció un error porque allá iban a negociar en ventaja.

Tampoco estuve de acuerdo en parar la lucha contra el narcotráfico. Eso me parecía un error grave. Lo manifesté en una entrevista publicada en El Tiempo de mayo del 2015. Manifesté que el país se ibai a inundar de coca y las calles se las iba a tomar el micro tráfico.

Así ocurrió. Y lo lamento. A mí no me gusta tener la razón cuando se trata de que le vaya mal al país. Ahora es algo que tendremos que afrontar con mucha complejidad y con mucha dificultad.

EMBAJADA DE COLOMBIA EN LOS ESTADOS UNIDOS

– Una vez renunciado, ¿hacia dónde mira?

Tomé una decisión que algunos me han criticado mucho, inclusive mi señora. Cuando acepté ir a la Embajada de Colombia en Estados Unidos, mucha gente me dijo:

— ¡Hombre! ¿Si estaba tan en desacuerdo para qué se va? ¿Por qué acepta?

– ¿Y para qué se fue? ¿Por qué aceptó?

Mis argumentos eran básicamente dos, y lo siguen siendo. El primero, razones personales. Yo sentía que tenía que darle a mi familia tranquilidad, estabilidad y seguridad. Estar en el exterior resultaba una situación conveniente a estos fines.

Ser ministro de Defensa me significó cuatro años de ausencia en familia, y es cierto. Un día me hicieron las cuentas de cuánto tiempo pasé fuera de mi casa. Fue el equivalente a dos años. Eso deja mella sobre los niños. Mi señora ha sido un factor de apoyo en las buenas y en las malas, pero todo hace efecto. Así pues que esa decisión la tomé buscando estar en familia y seguro. Era necesario estar fuera del país, lejos de riesgo.

El segundo argumento tiene que ver con la seguridad de poder hacer. Mis nexos con ese país me permitirían logros independiente del gobierno para el que estuviera sirviendo. Era para bien de Colombia. Los resultados lo demuestran. Se acabó el Plan Colombia, así que fue necesario montar un segundo plan que se llama Paz Colombia.

Logré que le dieran al país más plata de la que recibió antes y eso le iba a servir al próximo gobierno. Reuní a todos los expertos de política en América Latina y en Colombia. Escribimos un documento con el Consejo Atlántico sobre el futuro de la relación Colombia-Estados Unidos. Esa hoja de ruta ya está lista y es a diez años. La Cámara de Comercio para los Estados Unidos, es el gremio más importante que hay allá.

Tenía una relación bilateral con los principales países como Japón, Israel, Inglaterra. En A.L con México y Brasil. Así pues, logré que Colombia tuviera el mismo consejo. Eso es algo que va a servir para promover la inversión en el país por muchos años. La última gestión fue en la Casa Blanca. Me dieron la oportunidad de hablar por el país. Se logró lo de los aguacate has. Después de años de negociar, firmaron el acuerdo.

Esto me emociona sobre manera. Como cuando me retiré del Ministerio que lo dejé con más y nuevos aviones, buques fabricados en el país, con el subsidio familiar para los soldados profesionales. La lista es larga. En cada cargo se hicieron cosas tangibles.

PRECANDIDATURA PRESIDENCIAL

Terminó mi misión en Washington en medio de una diferencia muy difícil de reconciliar. Cuando vine a la firma de La Paz, al ver el trato de Jefes de Estado que le dieron a los señores de las FARC, yo no pude estar de acuerdo con eso.

Tomé la decisión de votar NO en el plebiscito, lo que ha causado mucha polémica. A partir de ahí se presentaron hechos que fueron minando mi situación. El último, cuando me dicen que hay que sacar a las FARC de la lista de terroristas. No pude prestarme para eso. Hoy las noticias muestran lo evidente, cosas que yo decía iban a pasar y ahí están.

  • – Hábleme de su campaña y el porqué la deja para entrar a la de otro candidato. 

Le cuento, yo nunca había hecho política, nunca había sido candidato a nada. Hicimos una campaña bonita, en la calle.

  • – ¿Y qué lo animó a dar ese paso?

Me animaron tres cosas. Lo primero, el sentido de amor por el país y la convicción de que si no se actúa de buena fe y si no trabajamos en una siguiente fase con la seriedad que se requiere, el país puede tomar un mal camino.

Dos, la vida ha sido buena conmigo. Demasiado rápido adquirí una experiencia real en el sector privado en cargos de dirección. Tengo la formación académica de muy buena calidad, más allá de lo que mi familia habría podido pagar. También experiencia internacional y en decisiones del Estado desde gobierno en todos los niveles, porque hice la carrera completa.

Súmele la energía, la fuerza y la juventud.

  • – Y el deseo de servir.

¡Claro que sí! Por eso comenzamos una campaña que para muchos resultó ingenua. Pero para mí, patriótica y linda. Era en la calle, caminándola, en los semáforos. Primero consiguiendo las firmas y qué dificultad lograrlo. Sin embargo, se certificaron casi setecientas mil firmas válidas. A mí me costó mucho tomar la decisión de desistir de la campaña presidencial y aceptar ser fórmula vicepresidencial. Esto porque sentía que tenía un compromiso de vida con mucha gente.

  • – ¿Porqué lo hizo entonces?

Porque en la vida hay que poner a un lado las aspiraciones personales, los deseos individuales, y sumarlos a una causa que sí pueda tener efectos sobre el país.

– Es muy joven, todo le llega muy temprano en la vida pero ha estado preparado y por lo mismo ha logrado buenos resultados. Veo un motor, un deseo de logro, donde el tiempo es como si no fuera su aliado porque no se da la oportunidad de esperar, por ejemplo, aplazar lo de la Embajada o insistir en su campaña. ¿Cómo entenderlo? ¿Porqué la carrera?

No lo veo así y no lo había pensado de esa manera. Creo que lo que he hecho en la vida es tomar decisiones, soy un tipo decidido y la gente lo sabe, pero siempre con realismo y pensando en tomar la decisión que sea más conveniente en un momento dado, así no sea la que más me guste.

  • – ¿Y esperar su momento no era una decisión?

Es que acabo de hacerlo. En lugar de proceder en mi candidatura.

Pero fíjese cómo es la vida política. A mí me impresionó mucho que todo el mundo me dijera, si usted sube en las encuestas, se dispara, le damos apoyo financiero y tiene acceso a los medios. Pues resulta que para poder subir en las encuestas, necesito apoyo financiero y acceso a los medios. Entonces era como el perro mordiéndose la cola.

Estaba convencido de que se podía. Hoy me llevo una reflexión, si existe una reforma política, desde ya le digo cuál es mi posición: se necesita financiación pública de las campañas porque es la única manera como las personas pueden llegar en igualdad de condiciones, sin maquinarias, sin los partidos y presentarse a competir y cada quien verá que apoyos logra pero la falta de financiación lo hace prohibitivo para ciertas personas.

Ahora, yo sí me siento muy orgulloso de la campaña que hicimos, creo que impactamos al país, fue una cosa linda, emotiva, para mí fue una oportunidad de aprender cualquier cantidad de cosas. Incluso, a pesar de que me he sentido muy colombiano, muy patriota, no era lo mismo que estar caminando las calles solo y teniendo esa interacción humana con las personas, la mayor parte de las veces amabilísimas, con algunos sin sabores, pero es parte del proceso. Siento que la gran mayoría me está apoyando y como me dicen muchos que habrían preferido que fuera yo solo, pero entienden que hay que tomar decisiones. Ahora resulta que a todas partes donde voy todo el mundo me dice:

— Yo iba a votar por usted.

— ¿Pero porqué no me contó eso antes?

Me pasó con una connotada periodista hace unos días, de la que pensé que no quería apoyarme nunca y ese día me saluda y me dice:

— ¡Perdiste mi voto!

— ¡Cómo que perdí tu voto si nunca me dijiste que querías apoyarme!

– En pocas palabras: ¿qué lo hace unirse a Vargas Lleras?

Veo una vida entregada al servicio público, hizo la carrera completa. En su papel de nieto de Presidente pudo vivir privilegios y no los tomó. Es un ejecutor, produce resultados. Ha sido víctima, se enfrentó con los carteles del narcotráfico y tuvo consecuencias personales directas. Cree en el desarrollo del sector privado, en el crecimiento económico. Entiende el tema social de manera seria, como el resolver problemas reales a la gente.

Soy una persona con carácter propio, independiente, nunca renunciaré a esto y vengo a sumar, a complementar en aquello que puedo hacerlo, en seguridad, en relaciones internacionales y en materia económica.

  • – ¿Quién buscó a quién?

Él me buscó.

  • – ¿Qué tan optimista se siente?

Se requiere trabajo duro y se cuenta con esa capacidad y con el mejor programa de gobierno.

  • – ¿Más allá de este triunfo, cuál es su mayor sueño?

Al final, ver a mis hijos como personas felices, que les vaya bien en la vida, que sean exitosos. Sigo fundamentando mi vida en la familia, porque si ella está bien todo lo demás lo estará también.

  • – ¿La vida lo ha ido llevando o siempre ha trabajado en función de una meta clara y definida?

La vida me ha tratado muy bien y me ha brindado la oportunidad de hacer cosas que quedaron para el bagaje.  El de haber sido el más joven ministro de Defensa, como me tocó, tomando decisiones como las que exigía un momento histórico tan complejo, marca un sentimiento muy especial, el de haber podido trabajar en el bien de las fuerzas armadas.

La carrera profesional me ha ido conduciendo por el camino.

FAMILIA

Pili y yo nos casamos muy jovencitos, ella tenía 21 años y yo 25. Hemos tenido una vida maravillosa sin duda. Trabajando en el Banco Mundial nació Juan Pablo. Estando en la Asociación Bancaria, Natalia en el 97.

En Washington vivimos muy agradablemente, tiempo que aproveché para estudiar.

REFLEXIONES

  • – ¿Quiénes han sido sus grandes referentes?

Me gusta mucho leer historia, sobre temas de innovación, política pública, ciencia y tecnología. Pero, indudablemente, siempre me interesó leer historia de las guerras y biografías de los grandes líderes.

  • – ¿Cuál es la invitación que hace a los jóvenes?

El camino es muy fácil: deben estudiar mucho, ser disciplinados y buscar el mejor resultado posible en lo que hagan. Esimportante mantener el foco.

  • – ¿Qué sigue en su vida?

Primero debo asegurar esta fase, que se está haciendo con altura, dignidad y suficiencia. Si el pueblo colombiano y D´s así lo quieren, se deberán cumplir las metas y lograr resultados porque esto no es de cargos sino de resultados, de entrega.

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