Julián Tobón

 

 

Julián Tobón es un Bogotano, que estudió música en Berklee – Boston – graduado hace tres años. Actualmente es ingeniero de mezcla y productor. Apasionado por la música desde muy temprana edad como también por el fútbol. En su primer año de primaria encontró en este deporte una forma de integrarse con sus compañeros lo que le hacía muy bien en calidad de hijo único. Después de un tiempo se dedicó a escalar en roca, estando ya en bachillerato y este gusto nace de su amor y cercanía al campo. Disfrutaba saltar desde arboles y un día utilizó un mosquetón de llavero para descender con un lazo. Tras una fuerte caída, sus padres lo invitaron a aprender formalmente para evitar accidentes.

 

— Amé mi colegio para socializar pero en términos académicos lo detestaba, así que escalar me apaciguó un poco, me ayudó a canalizar energía.

 

En su casa siempre ha habido música, particularmente música latinoamericana y música clásica. En la familia materna hay músicos de profesión pero a su mamá no le llamó nunca la atención saberlo músico por considerar que no es un camino fácil, por lo mismo tenía sus reservas. En unas vacaciones fue a compartir con sus primos en el extranjero y uno de ellos le enseñó a tocar guitarra. A su regreso del viaje, su papá evidenció todo ese amor que traía y ese entusiasmo por la guitarra e inmediatamente le compró una y lo inscribió en clases.

 

— Es un recuerdo que guardo con enorme cariño.

En ese momento de su vida Julián ya tenía muy claro que quería estudiar música, específicamente interpretación. Tenía una fijación con el Jazz, parte por pasión y parte porque muchos profesores le habían formado la idea de que si aplicaba a Berklee siendo un guitarrista de Jazz, su entrada era garantizada. Pero lo que más le había llamado siempre la atención en términos de campo de trabajo en la música era producir y todo el aspecto sonoro y de tecnología que hay detrás de la creación de un disco.

 

— Me encanta diseñar ruidos y crear en un espacio más libre, por lo mismo dejé esa estructura tan académica en la que irónicamente se ha asentado el jazz hoy día y me dediqué a la producción y a la ingeniería de sonido. Las primeras veces que experimenté  lo que era producir y mezclar a un nivel más serio, me transporté a cuando de niño era capaz de quedarme horas construyendo estructuras y mundos con cualquier Lego o juguete que encontrara. No sólo el espacio de silencio e introspección que hay en ciertos momentos del proceso resonaron mucho conmigo, sino también esta situación que plantea producir y mezclar en la que hay que hacer caber tales piezas en tales moldes de la mejor manera posible.

 

Cuando estaba terminando la Universidad, Kara Dioguardi – ex-juez de American Idol por dos temporadas y escritora de canciones para artistas como Christina AguileraPink y Carrie Underwood, entre otras – fue de visita para dictar una clase anual que daba con el fin de buscar talento.

 

— Recibí un e-mail invitándome a aplicar y lo hice sin esperar mucho. Creo que mi trabajo le gustó mucho, fui aceptado en esa clase. En ella se simulaban escenarios reales cada semana en donde divididos en grupos de un productor y un par de escritores, teníamos que entregar un demo completo y con un sonido competente. Luego muertos de nervios – Kara era bastante directa y cuando no le gustaba algo, lo decía sin ningún rodeo – comentábamos el trabajo de cada equipo. A veces eran triunfos totales, a veces quedábamos sintiéndonos como si nos hubiera terminado nuestra pareja. Antes de esa experiencia mi inclinación era más hacia la ingeniería pero la clase me hizo evidente que sí tenía un talento ahí guardado para la producción y mi proyección cambió, ahora ya no quería ser solo ingeniero de sonido sino que quería producir, y podía realmente hacerlo.

 

Es así como decide iniciar su camino como independiente, sin trayectoria alguna pero así lo hizo y está muy a gusto, ha visto resultados interesantes. En la universidad creó una red de contactos muy fuerte y no solo relacionada a su trabajo específico sino a todos, desde lo administrativo hasta los artistas reconocidos. Así se abren sus puertas, se da a conocer. Ha producido para Aliana Lohan, hermana menor de Lindsay Lohan quien fue presentada por uno de sus colegas.

 

— Después de prepararle canciones, demos, ideas logramos hacer click para ahora trabajar juntos. A pesar de que a veces toca, veo que cuando no estoy ofreciendo mi trabajo como un servicio de una manera tan estéril como la venta de un producto, sino más como una conversación apoyada por una relación intima y construida con el artista, los resultados hablan por sí solos. En la música creo que sí es muy importante poder conocer a la gente con la que se está trabajando y establecer cierto tipo de tacto.

Tiene sensibilidad, y dice que se trata de soltar el ego y no imponerse sobre otros artistas. Vale más ser perceptivo, conocer al artista y ayudarlo a plasmar sus ideas en forma de música. Le apasiona trabajar con diferentes artistas de diversos géneros y que le apuntan a multiplicidad de públicos. No es muy amigo de ese músico purista y rígido que se queda sólo en un género y rechaza así otros estilos.

 

— Me parece mucho más emocionante y da tanta vitalidad ser abierto a diferentes estilos de música. Es demasiado aburrido encasillarse a sólo una cosa y tomarla como una forma de expresión absoluta. Veo a algunos colegas o amantes de la música que son un poco totalitarios con el tema, escuchan un género y creen que todo lo demás no es música que valga la pena. Para mí toda la música tiene un valor importante y siempre y cuando haya una emoción o una energía plasmada en el mensaje, creo que no debemos confundirnos etiquetando y reduciendo algo a un género u otro.

 

Considera que su trabajo tiene algo de psicólogo, de figura de papá, de figura de mamá, de niñera y de amigo. Un poquito de cada una de estas facetas a su debido momento en el proceso para ayudar y acompañar al artista a lograr expresarse al máximo. No le interesa mucho lanzarse como artista, para ser la voz principal de un proyecto, buscaría proyectos más abstractos o haría música para cine. Hay adrenalina y mucha energía cuando se está haciendo música. Siempre añora ese momento en el que después de estar trabajando por un rato en el mismo cuarto con un equipo de gente, la idea que se está persiguiendo hace click y de repente empieza a sonar como algo más concreto. En ese momento muchas veces, ya ni hay que comunicarse con palabras con la otra gente sino empieza a ocurrir un tipo de comunicación más sensorial que es muy bonita.

 

— Me diferencia de mis pares el ser abierto a la música, muchos de mis colegas resultan más eficientes y enfocados de lo que soy yo, soy consciente de que no soy el más rápido trabajando pero en mi caso destaco la capacidad de inyectar perspectiva y visión a un proyecto. Diría que ese es un talento del que estoy orgulloso. No tengo un sello, ese es mi sello, lo que busco es que el artista se exprese. Cómo ayudarlo a canalizar su sello, ese es mi trabajo.

 

A mi pregunta de cómo lo influye el entorno en su trabajo me contesta:

 

— No debería importar tanto el espacio en el que estés si te encuentras con la gente indicada y trabajando con la intensión interior que es debida. En mi caso no me gusta tanto trabajar en estudios pues me parecen ambientes un poco cuadriculados y opresivos para hacer música. También es muy fácil perderse en la idea de que porque se está en un ambiente con todas estas herramientas tecnológicas, se va a poder hacer mejor música y eso no creo que sea cierto. Prefiero trabajar en un ambiente más tranquilo y sencillo. Cualquier espacio en una sala, un cuarto. Un lugar donde todos podamos bajar la guardia y sentirnos más que estamos en un encuentro casual.

 

Si bien no se considera un caza talentos, tampoco lo descarta pues sus oídos siempre están atentos y en la medida en que vaya cultivando su nombre, podría moverse más fácil en esa posición que requiere mucha solidez y comprobarle al artista que lo puede llevar a otro nivel. Es un campo que le gustaría explorar. Quisiera también entrelazar otras artes con la música, para él sería una realización espiritual el integrar un medio audiovisual o más componentes de la literatura con la música.

 

— Aprecio el poder cultivar espacios de silencio y soledad. Así sean pausas breves a lo largo de día. Reconectar un poco con lo que hay adentro para así poder dirigirse a otros en el proceso con claridad. Así como considero importante esta soledad, es crucial hacer música con otros. A la larga la música tiene un componente enorme de comunión.

 

Para Julián la música es emoción, un reflejo del carácter del alma. Sea desde sus aspectos más nobles como otros más oscuros; es un agregado al vivir. Es esta emoción la que produce independiente de que le pidan una historia musical y esto es algo que puede tomar unas pocas horas o meses si fuera el caso para lograr un tema de cuatro o cinco minutos. En ocasiones entre más trabaja un tema más puede alejarse de la idea inicial y en ese entretanto pueden surgir submundos musicales muy diversos.

 

— Tengo un cajón de ideas que no han visto la luz del día.

 

 

 

 

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